Esta política es la que acepta al crear su cuenta. Si cambia en algo que le afecte, se lo avisamos antes de que aplique.
¿Prefiere el resumen? El aviso de privacidad dice lo mismo en dos minutos, y en Sus datos están sus derechos y cómo ejercerlos.
Facta es una herramienta para emitir Documentos Tributarios Electrónicos (DTE) en El Salvador. Esta política explica, en palabras normales, qué información manejamos, cuál nunca llega a nuestros servidores, con quién se comparte y qué puede hacer con ella.
El responsable del tratamiento es FACTA DTE, Sociedad por Acciones Simplificada de Capital Variable, abreviada FACTA DTE, S.A.S. de C.V., con NIT 1327-040926-101-5, NRC 392233-9 y domicilio en el distrito de Meanguera, municipio de Morazán Norte, departamento de Morazán, El Salvador, que opera el servicio Facta DTE desde El Salvador. Para ejercer sus derechos o preguntar por esta política, escriba a soporte@factadte.com.
El fundamento legal de cada tratamiento —contrato, obligación legal, su consentimiento o interés legítimo— está desglosado en el punto 3 del aviso de privacidad.
La mayoría de sistemas de facturación guardan sus facturas en sus servidores. Facta no. Cuando emite un documento, su navegador lo arma, lo firma con su certificado y lo sube directo al almacenamiento que haya conectado (por ejemplo su Google Drive, su bucket S3 o el servicio de almacenamiento que prefiera). Ese archivo es suyo y está en su cuenta.
La transmisión al Ministerio de Hacienda siempre pasa por nuestro puente, porque el Ministerio no acepta conexiones directas desde un navegador. Cruzan el usuario y la contraseña de la API al pedir la sesión, el documento firmado, las invalidaciones, las contingencias y las consultas. No guardamos esos contenidos; solo anotamos la verificación de que la empresa ya recibió un documento sellado.
Si emite con una llave de API, el certificado y la contraseña se abren solo en la memoria del servidor durante la solicitud. La respuesta completa para reintentos —incluidos el documento, los datos del receptor, la firma y el PDF— se conserva en claro en la base de datos hasta 24 horas y se elimina automáticamente; la limpieza se ejecuta cada 15 minutos. Además, el archivo operativo firmado se conserva cifrado con una llave de Facta DTE para recuperar el documento o resolver una contingencia; esa copia no se elimina con la limpieza de 24 horas y nuestros servidores pueden abrirla para esas funciones. El nombre del receptor que se usa en la reserva operativa de la API se guarda en claro.
Si envía por correo o WhatsApp desde Facta DTE, el PDF y el JSON pasan por el proveedor necesario para entregarlos. El PDF incluye el JSON completo en el fragmento del enlace después del signo #: el navegador no lo envía en la petición al abrir el enlace, pero el fragmento sí viaja dentro del propio archivo PDF a cada proveedor o destinatario que recibe ese archivo.
Lo segundo es el cifrado. Sus credenciales de almacenamiento, su certificado de firma y las claves que usa con el Ministerio de Hacienda se cifran dentro de su navegador, con una llave que solo se abre con su frase de seguridad, su passkey (huella o rostro) o su kit de recuperación. A nuestra base llega el resultado cifrado. Nunca nos llega su frase.
No solicitamos datos de salud, origen racial o étnico, nacionalidad, afiliación partidaria, convicciones religiosas o filosóficas, vida u orientación sexual. Si adjunta archivos a un caso de soporte, revise que no incluyan información sensible innecesaria.
Su correo electrónico y su contraseña de acceso (guardada de forma protegida, nunca legible), su nombre, la fecha en que creó la cuenta, la versión de los términos que aceptó y cuándo, y registros básicos de inicio de sesión.
NIT, NRC si lo tiene, razón social, nombre comercial, actividad económica, dirección, teléfono, correo, logo, establecimientos y puntos de venta. Estos datos aparecen impresos en cada DTE que emite, así que no son secretos por naturaleza: son los que la normativa obliga a mostrar.
Por cada DTE guardamos un renglón con lo mínimo para que pueda buscar, listar y ver sus reportes sin abrir el documento: código de generación, tipo de documento, número de control, fecha y hora, montos y totales, estado (procesado, en contingencia, invalidado, rechazado), sello de recepción, observaciones que haya devuelto el Ministerio de Hacienda y la ruta del archivo dentro de su propio almacenamiento. La ruta no revela el contenido. En emisión desde el navegador, guardamos cifrado con su llave el documento firmado de cada número de control mientras está en curso, para recuperarlo si una transmisión queda a medias. En emisión por API, ese archivo operativo se cifra con una llave de Facta DTE; nuestros servidores pueden abrirlo para recuperación o contingencia. La respuesta temporal de reintento, descrita en 3.9, es una copia separada y se conserva en claro hasta 24 horas.
Nombre, número de documento, NRC, actividad, dirección, teléfono y correo de las personas o empresas a las que les factura, y la descripción, el código y el precio de sus productos. Todo eso se cifra en su dispositivo, con su llave, antes de salir de él: en nuestra base queda un bloque que no podemos abrir. Para verlo y buscarlo hace falta su bóveda abierta, y la búsqueda ocurre en su propio dispositivo.
Una excepción que usted decide, llave por llave: el catálogo legible por la API. Al crear una llave de la API, la empresa puede dejar activada la opción «Catálogo legible por la API». Con ella, su navegador publica además una copia sin cifrar de sus clientes y productos, y de nada más (nombre, documento, NRC, actividad, dirección, teléfono y correo de cada cliente; descripción, código, precio y tipo de cada producto), asociada a esa llave, para que nuestro servidor resuelva por sí mismo las referencias a un cliente o a un producto cuando su sistema las envía. Nuestros servidores pueden leer esa copia. Nunca incluye su certificado, sus contraseñas, su frase ni sus llaves, que siguen sin poder abrirse fuera de su dispositivo. Usted puede desactivar la opción en cualquier momento desde Cuenta → API; al hacerlo, o al revocar la llave, esa copia se borra de nuestra base. Si no la activa, todo lo de este punto sigue como se describe.
Y otra que decide el dueño de la empresa, para todo el catálogo: dejarlo sin cifrar. En Cuenta → Seguridad, el dueño puede cambiar «Cifrado del catálogo» de «cifrado» a «sin cifrar» (con la confirmación de su segundo factor si lo tiene activo). Entonces su navegador, con la bóveda abierta, convierte cada cliente y cada producto a columnas legibles, comprueba cada fila y solo entonces retira la versión cifrada. Nuestros servidores pueden leer esos clientes y productos y, con ellos, resuelven las referencias a un cliente o a un producto para cualquier llave de la API de esa empresa. Esto alcanza a los clientes y productos y a nada más: nunca a su certificado, sus contraseñas, su frase, sus llaves ni la llave de su bóveda, ni a los documentos ya emitidos. El dueño puede volver a cifrarlos en cualquier momento desde la misma pantalla, y desde entonces dejamos de poder leerlos. Si no lo activa, todo lo de este punto sigue como se describe.
Una tercera, que también decide el dueño: permitir que la API administre clientes y productos. En Cuenta → API, la casilla «Permitir administrar clientes y productos desde el API» exige el catálogo sin cifrar (si estaba cifrado, lo descifra primero, con el aviso y la confirmación descritos arriba) y permite que las llaves a las que el dueño dé el permiso expreso de catálogo creen, editen y desactiven clientes y productos. Nuestros servidores guardan y pueden leer esos datos en texto plano, y la decisión del dueño queda registrada. Desmarcarla cierra esas rutas y vuelve a cifrar el catálogo. Alcanza solo a clientes y productos. Si no la activa, todo lo de este punto sigue como se describe.
Fuera de esa opción, no es una casilla que se marca: es como funciona. Hasta el 4 de septiembre de 2026 existió un modo opcional, apagado por defecto, y se retiró — desde entonces todo lo que guarde nace cifrado y no hay manera de guardarlo de otra forma. Una cuenta creada antes de esa fecha puede conservar filas antiguas sin cifrar hasta que haga la conversión, que es un solo paso y se lanza desde Ajustes → Seguridad. Mientras no la haga, esas filas antiguas sí podemos leerlas, y la aplicación se lo dice donde se ven.
Hay dos cosas que ese cifrado no alcanza, y conviene decirlas con todas sus letras:
Su navegador conserva además una copia local cifrada de los documentos que emite, para que pueda consultarlos y recuperarlos aunque su almacenamiento no responda. Vive en su dispositivo, protegida con la misma llave, y se borra cuando usted la borra desde la propia aplicación: no la quitamos al cerrar sesión porque suele ser el último respaldo de una factura.
Nuestros proveedores de infraestructura registran datos de conexión (dirección IP, fecha, tipo de solicitud) por seguridad y para detectar abuso. En el formulario público de la lista de espera guardamos una huella irreversible de su IP —no la IP— solo para limitar cuántas altas salen de un mismo lugar. Llevamos contadores agregados de uso —cuántos documentos se emitieron, cuántos errores hubo— sin ligar esas métricas al contenido de sus facturas. No usamos scripts de rastreo de terceros. En el plan gratuito Inicio puede mostrar recomendaciones y anuncios patrocinados identificados como «Patrocinado»; se decide en su dispositivo y solo contamos totales diarios. La aplicación no usa rastreo publicitario individual.
Si contrata un plan de pago con tarjeta, el cobro lo procesa Wompi, el servicio de pagos de Banco Agrícola: los datos de su tarjeta los escribe en su página y nunca pasan por nosotros. Nosotros conservamos el registro de la orden y del pago (plan, monto, fecha, referencia, y el nombre y correo que Wompi nos devuelve), y los datos fiscales de su empresa para emitirte el comprobante. Si paga por transferencia, guardamos la referencia y la fecha que declara.
Si envía documentos por WhatsApp Business, Meta Platforms recibe el número de su cliente, la plantilla, el PDF y el archivo JSON completo del DTE, sujeto a sus condiciones. Aunque el PDF también contiene un enlace cuyo fragmento después de # no se envía a Facta al abrirlo, el JSON se adjunta por separado para la entrega. Facta guarda una huella con clave para reconocer el número sin poder leerlo, una versión enmascarada, su confirmación del consentimiento del cliente y los estados de entrega, sin guardar el contenido de la conversación. La responsabilidad de contar con ese consentimiento es de quien emite.
Si emite con una llave de API, el certificado y la contraseña del Ministerio se guardan cifrados y se abren solo en memoria durante la solicitud. La contraseña de firma llega en cada petición y no la conservamos. La respuesta de reintento —que puede incluir el documento, los datos del receptor, la firma y el PDF— se guarda en claro hasta 24 horas y luego se elimina automáticamente; durante esa ventana Facta DTE puede técnicamente leer esos datos. Por separado, el archivo operativo firmado permanece cifrado con una llave de Facta DTE para recuperación o contingencia, y nuestros servidores pueden abrirlo para esas funciones.
Cuando usted conversa con Tori, el sistema envía a un servicio de inteligencia artificial de un tercero (DeepSeek, Google Gemini u OpenAI, según cuál esté disponible) su mensaje y hasta los 11 turnos de texto recientes necesarios para mantener el contexto. No se envían imágenes, archivos, credenciales, datos automáticos de su cuenta ni información obtenida del vault. Ese proveedor recibe el texto para generar la respuesta y puede conservarlo el tiempo que indiquen sus propias condiciones, entre otros fines para detectar abuso.
Por qué el equipo de Facta puede leer sus conversaciones con Tori. Tori es parte del soporte. Facta guarda la conversación en sus servidores, sin cifrado adicional, y el personal de soporte autorizado puede leerla, porque leerla sirve para tres cosas: ayudarle a usted (ver qué le pasó y cómo se le respondió), entender qué problemas tiene la gente con Facta y comprobar que el asistente responde bien y corregirlo cuando no. Por eso, antes de abrir el chat le pedimos que marque una casilla de consentimiento, y guardamos qué versión de este texto aceptó y cuándo. Cada lectura queda registrada, y solo la hace personal de soporte con verificación en dos pasos. Escriba solo lo necesario: no envíe claves, códigos de recuperación ni datos de sus clientes.
La conversación se conserva hasta 30 días después de su último mensaje y se borra antes cuando pulsa «Empezar de nuevo», retira su consentimiento desde el propio chat o borra su cuenta. Si usted abre una solicitud, la conversación se conserva junto con ella para que el equipo vea qué le pasó, solo la lee personal de soporte autorizado, y se borra 30 días después de su último mensaje. Si retira su consentimiento no podrá usar el chat, pero sí puede abrir una solicitud al equipo. Si pide una revisión humana, antes de enviarla puede corregir el resumen. Los mensajes del caso se conservan hasta 12 meses después de cerrarlo; los archivos adjuntos quedan disponibles para usted y el personal autorizado hasta 90 días después del cierre. El correo original recibido, incluidos sus adjuntos, se elimina hasta 90 días después de recibirlo. Los archivos del caso y los correos recibidos no se envían a Tori ni al servicio de inteligencia artificial.
No compartimos su información con nadie salvo lo estrictamente necesario para que el servicio funcione. Estos son, por su nombre, los terceros que intervienen y qué recibe cada uno:
Nuestra base de datos y nuestras funciones corren en servidores de Supabase en Estados Unidos (región Oeste, Oregón); el sitio se sirve desde la red global de Cloudflare. Sus documentos viven donde usted decida, incluida la posibilidad de que sea su propio servidor. Sus DTE también quedan en los sistemas del Ministerio de Hacienda, en El Salvador.
Alojar la base fuera del país es una transferencia internacional de datos personales, y la ley pide que usted lo sepa y lo acepte. Al aceptar esta política lo está consintiendo. Trabajamos con proveedores que ofrecen garantías al menos equivalentes a las que exige la ley salvadoreña, y lo que va cifrado sale cifrado: ni ellos ni nosotros podemos leerlo. Si prefiere no consentirlo, la consecuencia honesta es que no podemos prestarle el servicio.
Ojo con algo importante: borrar su cuenta no borra sus facturas. Siguen en su almacenamiento y en los sistemas del Ministerio de Hacienda. Es a propósito: la normativa tributaria salvadoreña obliga al contribuyente a conservar sus documentos por diez años, y esa obligación es suya, no nuestra.
Estos derechos se los damos por política, sin trámite ni justificación:
Si necesita ayuda para ejercer cualquiera de estos derechos, escríbanos a soporte@factadte.com.
Cómo revocar su consentimiento. Cada correo nuestro lleva un enlace de baja en un clic, y desde la aplicación puede desconectar su almacenamiento, apagar el envío automático de documentos o borrar su cuenta. La revocación se ejecuta dentro de los cinco días hábiles siguientes y no tiene efecto retroactivo sobre lo que ya se hizo con su consentimiento anterior.
Plazos y costo. Si nos escribe para ejercer cualquiera de estos derechos, le respondemos en un máximo de veinte días hábiles, prorrogables por otros veinte si se lo justificamos y se lo avisamos dentro del plazo. No cuesta nada. Todo el detalle, con los formularios y qué debe incluir su solicitud, está en Sus datos.
Si cree que no cumplimos, puede denunciarnos ante la Agencia de Ciberseguridad del Estado, que es la autoridad competente en El Salvador. Preferimos que nos escriba primero para arreglarlo, pero ese derecho es suyo y no depende de que nos dé la oportunidad.
No usamos cookies de publicidad ni de terceros. Lo que sí guardamos en su dispositivo:
Si borra los datos del sitio desde su navegador, se cierra la sesión y se limpia esa caché. Sus facturas no se pierden: están en su almacenamiento.
Facta es una herramienta para negocios y contribuyentes. No está dirigida a menores de edad ni recogemos datos de ellos a sabiendas.
Ciframos en su navegador lo que más importa, separamos los datos de cada empresa con controles de acceso a nivel de base de datos, y nuestras funciones de servidor no registran el contenido de las solicitudes.
Ahora la parte honesta: ningún sistema es invulnerable, y hay un límite propio de toda aplicación web cifrada de extremo a extremo —incluidas las más conocidas—: el código que hace el cifrado se lo servimos nosotros. Lo mitigamos con una política estricta de contenido, sin scripts de terceros, y revisando lo que usamos. Si detectamos un incidente que afecte su información, se lo vamos a comunicar.
Si cambiamos algo relevante, actualizamos la fecha y la versión del encabezado, se lo avisamos por correo y dentro de la aplicación, y le pedimos aceptar la versión nueva antes de seguir usando el servicio. Guardamos qué versión aceptó y cuándo: una aceptación que nadie puede fechar no es una aceptación.
Facta DTE · FACTA DTE, S.A.S. de C.V. · NIT 1327-040926-101-5 · NRC 392233-9 · soporte@factadte.com · Meanguera, Morazán, El Salvador